La «bio» de «La Lela»

“La Lela” (ese La, más que un artículo ya es un prefijo) no es otra que Silvina Folquer, quien siempre se ha identificado con el rock, pero sin dejar de incursionar en otros géneros musicales. Hoy por hoy, su instrumento principal es el violín, pero no el único.

Aunque es mejor que ella misma nos relate cómo fue su recorrido en la música hasta llegar a publicar su primer disco:

“Mi primer contacto con el rock, al menos el que recuerdo, es una grabación en un cassette virgen de una conversación entre mi hermana y yo, que tenía dos años, donde le pedía que pusiera “Lo Biti” “Leripí”.

Siempre estuvieron presentes Los Beatles y a los 10 comencé a hacerme de mi discografía. Ya escuchaba Guns N’ Roses por mi hermana y Queen, no sé de dónde, pero apareció a esa edad también.

A los 11 comencé a estudiar piano y como instrumento complementario tenía guitarra, pero abandoné porque no me gustaba tocar zamba y me dormía para ir a las clases de piano.

Ya a los 14 me enteré que existían los cancioneros de Ricordi y fotocopiaba los que tenía mi amigo Javier Yunes, que algo me enseñaba a tocar y así aprendí. En esa época ya tiraba a hacerme la rebelde, a escuchar Nirvana intercalando con Radiohead. Hasta que a los 16 se me ocurrió aprender a tocar el violín.

La formación que tuve con el violín fue académica, en el Conservatorio y con clases particulares, pero a los 19 comencé a tocar en La Logia Mozart, donde podía combinar por fin el instrumento que estudié con la música que me gustaba desde chica.

Pasé por el tango y hasta toqué folklore en los comienzos.

Fui invitada a participar en un desfile de una diseñadora en Buenos Aires, cuya ropa es inspirada en el rock de los 70 y ahí me largué tocando el violín y cantando a la vez, casi malabarezco para mí. Ese día toque Rock and Roll, de Led Zeppelin, que de hecho es el estilo de rock que más me atrae. Yo le digo rock en blanco y negro.

Un día me animé y empecé a escribir mis canciones, con la guitarra. Me costó un tiempo aprender a quererlas y mostrarlas al resto de los mortales. Pero ya no me importaba nada y nació mi primer disco: “Parasanar”, que fue grabado en el año 2018, pero la idea de grabar algo ya venía desde el 2017.

Una tarde de visita en Buenos Aires, en la casa de mi amigo Javier Yunes, me puse a grabar algunas canciones, sin pensar en un disco, sino para tener registro y empezar a animarme a mostrarlas.

Son canciones que la mayoría las escribí en 2009 y algunas un poco más adelante.

Sergio de la Colina, que siempre me insistió en grabar un disco y siempre me apoyó en lo que hiciera musicalmente, me dijo “tenés fecha tal día para grabar en el estudio”. Y así fue como, un poco a la fuerza, me decidí y salió “Parasanar”.

La batería se grabó primero en Tucumán por Pablo Narvaja y de eso dependía arrancar a grabar el resto de los instrumentos. Me metí al estudio de Vicegobernación y, con la mejor onda por parte de todos, empecé.

La canción “Ansiedad” ya estaba casi lista de la grabación que hicimos con “Javi” en Buenos Aires. Él aportó con sintetizadores, así que solo regrabé la guitarra y la voz, se agregaron los coros de Carolina Ibarra y el bajo de Claudio Santillán, que grabó los bajos de todo el disco.

Ramón Páez participa tocando el cajón en las canciones más acústicas, Hugo Figueredo en armónica, Ricardo Sánchez en trompeta, en dos canciones, pero especialmente en NN, que desde que la escribí fue pensada con un solo de trompeta que tenía que ser tocado por él, sí o sí. Y lo concreté.

Las guitarras eléctricas las grabó Javier Yunes, además terminó de mezclar y masterizar el disco en su estudio, en Buenos Aires”.