Desde Tinogasta, la «bio» de Ceibo

Los que saben del tema dicen que el tallo del ceibo es leñoso, tortuoso, irregular, de ramas con espinas. Tal vez esta descripción se pueda aplicar al camino recorrido en ocho años por la banda tinogasteña Ceibo, que no se amilanó ante los contratiempos y salió fortalecida gracias a su afán de seguir adelante. Para resumir su derrotero podríamos apelar a un término muy en boga en estos últimos tiempos: resiliencia.

Pero dejemos que uno de sus fundadores nos cuente, en primera persona, la historia de Ceibo:   

“Después de buscar músicos por un par de años para formar una banda que una los distintos estilos y géneros del Rock, en junio de 2012, tras varias juntadas con Carlos “Sir Chavyx” Aybar, Gonzalo “Negro” Arce, Juan “Cheron” Suazo y yo, Carlos Villalva, empezamos a darle forma, sentido y dirección a un proyecto que, cargado de emociones y sentimientos, iba haciéndose cada vez más fuerte. Sin un nombre que nos identificara, y con los covers ya listos, empezaron a rodar los ensayos, con el “Negro” en batería, “Cheron” en bajo, “Sir Chavyx” en guitarra y yo en voz.

Entre tantas opciones propuestas por nosotros, y también por ajenos, elegimos, para que nos represente ante todos, el nombre de CEIBO. Ya con la banda conformada y con el nombre elegido sólo nos quedaba una cosa por hacer: el debut, que se concretó el 9 de agosto de 2014 en el programa de radio «Prendele una vela al santo», que se transmitió en vivo desde «El Pueblo Cultural» en la «Sala Calibar» de la Ciudad de La Rioja.

Después de un par de semanas deja la banda, por razones personales, el bajista “Cheron” y al poco tiempo ingresa en su lugar Luján Gordillo (Jhoser) y hacemos nuestro debut oficial en nuestra tierra el 17 de enero de 2015 con la segunda formación: “Chavy”, Gonzalo, “Jhoser” y yo, en el marco de la novena edición del Gigante Rock Festival. En ese mismo año realizamos dos eventos llamados Tributo al Rock, en mayo junto con Marca Maldita, de La Rioja y en septiembre con Triple 6, de Belén, como una forma de seguir tocando y agradeciendo la aceptación del público. La perlita de ese año fue la invitación del motogrupo «Raptores Ruteros» a la tercera edición del «MotoEncuentro Nacional», que se realizó en la localidad de La Puerta, Ambato, el 14, 15 y 16 de Agosto, siendo el primer show en el que debíamos demostrar estar al nivel de la escena capitalina para ganar la aprobación de un público desconocido hasta ese entonces. Con todo su esplendor, el frío quiso estar presente y nos dejó un momento inolvidable que, junto al calor de la gente, se vivió otra noche más de Rock.

En los primeros días de noviembre del mismo año recibimos la noticia que, por cuestiones laborales, dejaba la banda el bajista Jhoser, lo cual nos deja «rengos» para seguir ensayando. Al cabo de unos días, y un par de llamadas, se suma al «equipo» Juan Pedro Quiroga en el bajo y con la tercera formación comenzamos otra vez con los ensayos.

En enero del 2016, desde la ciudad Capital recibimos la invitación de los organizadores del Black Heaven para formar parte de la grilla de la tercera edición del evento, que se realizó el 13 de febrero, oportunidad que aprovechamos para afianzar la amistad con las bandas y el público capitalino. Un par de meses más tarde, el Centro de Estudiantes de Tinogasta nos hace saber que fuimos elegidos para inaugurar, en el acto central, la Semana del Estudiante. Asimismo, en ese año, damos inicio a la preparación y grabación de lo que sería nuestro primer demo, en el estudio de Mi Abuelo Record’s, algo tan ansiado por los más «antiguos» de la banda. Tras ocho meses de arduo laburo con los arreglos, la grabación y edición de los temas, comenzando octubre vimos y escuchamos por primera vez nuestro trabajo discográfico tan anhelado, conformado por tres temas: Represión – El sistema – Tu libertad, que describen nuestra realidad e instan a aguantar y no dejarse llevar. Lógicamente lleva como nombre «Ceibo».

A mediados del mismo mes, la organización del evento «Rock en el Parque» nos convoca para su quinta edición, el día 22 de octubre, para la cual nos preparamos para cumplir de la mejor manera y vamos con el demo bajo el brazo. Al volver nos comunica la Municipalidad de Fiambalá que estábamos invitados al cumpleaños de la ciudad, el 27 de noviembre, y en diciembre comenzamos a organizar un evento para arrancar con todo el 2017.

Llegado el nuevo año, el 13 de enero compartimos escenario con bandas locales. Al mes siguiente nos disponemos a presentar el demo en la provincia de La Rioja, pero como no podía ser todo tan fácil, se repite la historia, ya que por temas relacionados con sus estudios, Juan deja la banda. En ese momento nos comunicamos con Jhoser, que anuncia su regreso a la formación y damos continuidad a lo que veníamos haciendo. Después de organizar la movida con la gente de Ink Side Bar fijamos fecha para el 11 de marzo, lindo momento en el que nos reencontramos con el público amigo e hicimos nuevas amistades.

En los primeros días de abril, los organizadores del Metal Festival Tinogasta nos proponen tocar en lo que serían los eventos que mantendrían en vilo a la escena local durante ese año. Aceptamos y nos preparamos para el 26 de mayo y el 21 de julio. Días más tarde la banda, como en ocasiones anteriores y por motivos similares, vuelve a sufrir la partida del bajista, en esta ocasión no correríamos con la misma suerte de poder conseguir a alguien que cubriera el puesto inmediatamente. A partir de ahí, Ceibo sufre una etapa demasiada extensa sin poder hacer presentaciones, hasta que el 12 de diciembre, por única vez y a modo de despedida, Jhoser vuelve a compartir un escenario más en lo que sería el primer Chavy’x Beer Fest.

Corría el tiempo ya en el año 2018 y cada vez se hacía más difícil la idea de sostener la continuidad del grupo, dado que en ese momento, después de haber hablado con distintos músicos que por razones particulares no podían sumarse a la banda y encontrar a alguien que ocupe el lugar, se complicaba cada vez más. Cercanos ya al otro año y sin tener ninguna novedad se acentuaba más la triste idea del final.

Pero como suelen decir que toda triste historia tiene un final feliz, seguíamos con la esperanza firme de que en ese 2019 la suerte cambiaría y volveríamos al ruedo. Pasaron los primeros meses y en marzo hacemos contacto con Gonzalo Domínguez, que por esos tiempos se había disuelto la banda en la que estaba y, para alegría nuestra, acepta el puesto y se cuelga el bajo. Vamos loco!! Que vuelven los ensayos!!

Año nuevo, formación nueva, y van… En ese mes, “Chavy” habla con Miguel Vázquez y le plantea la idea de sumar una viola más a la banda, ilusión que la veníamos arrastrando hace tiempo. Con una respuesta favorable y casi instantánea, el 1 de abril se suma una viola más a Ceibo y la formación queda de la siguiente manera: El “Negro” en batería, “Gonza” Domínguez en bajo, “Chavy” en primera guitarra, Miguel Vázquez en segunda guitarra y yo, Carlos Villalva, en voz. El sonido de la banda comienza a cambiar de la manera que habíamos imaginado, los temas suenan con más fuerza, se crea un sonido más virtuoso y los riffs tienen más ataque. Al mes siguiente nuevamente la noticia de que un miembro dejaría la banda, en este caso sería Miguel, aunque su paso por la banda afianzó la idea de tener una segunda guitarra.

Cosas raras tiene la vida, en plena búsqueda de un guitarrista encontramos un bajista recién llegado de viaje, Sebastián Holtz. Mantuvimos un par de reuniones con la banda y se decidió, después de la aceptación de “Gonza”, concretar la nueva formación: El “Negro” en batería, Sebastián en bajo, “Chavy” en primera guitarra, Gonzalo en la segunda y yo en voz. La misma aún sigue vigente.

El 12 de julio estrenamos la «nueva» banda en el Chavy’x Beer Fest II, noche emotiva donde, a pesar del tiempo pasado sin habernos podido presentar en los eventos, en nuestro regreso el público nos demostró que su aguante estaba intacto. El 6 de septiembre nos presentamos en la quinta edición del Pomán Rock.

Pasamos octubre a puro ensayo para decir presentes en lo que sería la primera edición del Moto Encuentro Tinogasta, el 16 de noviembre. Al mismo tiempo recibimos la confirmación de la cuál sería una de las mejores noticias: representar a nuestro pueblo en lo que iba a ser el primer festival que reunió a casi todos los departamentos identificados por una banda de Rock: el Catamarca Rockera, que se llevó adelante el 7 de diciembre, noche que cerró un año más de Rock dejando a todo el mundo expectante de vivir la próxima edición.

Comenzando el 2020 y con la puesta a punto del evento, un día en el que por poco se derriten las rutas, llegando a una tarde-noche bendecida por la lluvia, que dejaba un clima inmejorable, el 10 de enero se enciende el Chavy’x Beer Fest III. Pasamos febrero con ensayos y con los primeros arreglos de los temas nuevos. Marzo llega cargado de información y de nuevas «instrucciones» (pandemia mediante) para poder vivir, momento que nos invitaría a alejarnos de los escenarios y de lo más importante: El público. Y se comenzó a ver a varios artistas buscando acercarse por medios virtuales y demás herramientas tecnológicas.

Ceibo, después de tres meses y un par de semanas, vuelve a los ensayos y a la creación de nuevos temas con la ilusión, las ganas y el sentimiento de poder volver a encontrarse con los amigos y las bandas, que a medida que transitamos el camino fuimos encontrando. Y sobre todo, repito, reencontrarse con lo más importante: EL PÚBLICO”.

Ceibo en el 1º Festival Catamarca Rockera