“CARO” IBARRA: “ES DIFERENTE LA ENERGÍA FEMENINA A LA MASCULINA, AMBAS SON NECESARIAS EN UN ESCENARIO”.

Por Luciana Mayorga

Carolina Ibarra es una cantautora catamarqueña que ha forjado una larga e interesante trayectoria dentro de la música de nuestra provincia y también de la región. Además ha formado su propia banda de rock alternativo. En esta oportunidad, a través de una entrevista realizada vía Instagram Live, nos cuenta como está viviendo la pandemia y sus proyectos como artista multifacética y productora audiovisual.

 Para los que no te conocen, ¿nos podrías decir quién es Carolina Ibarra?

Soy catamarqueña y transito en la música desde los 14 años (hoy tengo 31) influenciada por el profesor Javier Montoya, que en la escuela pública armaba conjuntos instrumentales en la hora de Música. Elegíamos una canción y nos hacía trabajar sobre ellas. Recuerdo que también intercambiaba casetes con una amiga y nos gustaban los Guns N’ Roses, Bon Jovi, ahí comenzó a gustarme la idea de aprender un instrumento y empecé con la guitarra. Entré al ISAC a la carrera del profesorado de música, donde también hice una tecnicatura en preparación coral, me perfeccioné en la voz y hoy soy docente y técnica en música. Desde los 20 años que vengo cantando rock, empecé en Vestigios y luego pasé a Índigo.

¿Cómo fue la transición de formar parte de diversas bandas de rock a directamente armar tu propia banda?  ¿Te resultó difícil ese cambio?

No fue difícil porque una como artista siempre está buscando dónde sentirse cómoda. La música es el 99 por ciento del amor de mi vida, estoy en una búsqueda constante. Cuando integraba bandas componía y cantaba, no tocaba. Quería hacer mis propias canciones y me di cuenta que podía, entonces busqué músicos, algunos se fueron, pero vinieron otros.

Cuando armaste tu proyecto, ¿tenías la idea concreta de grabar un cd o quisiste esperar y darte a conocer en tu nueva faceta? ¿Te llevó mucho tiempo el llegar a tu disco?

En el 2017 no era solista y justo aparece un concurso llamado “Uniendo Culturas”, ahí tuve un impulso importante. Yo venía del dúo Fulanas De Tal, con Flor Reynoso, pero se disolvió, no la amistad con ella, por eso le propuse ser parte de mi proyecto solista y aceptó. Sumé a Sebastián Zavaleta en guitarra, a Roberto Pérez Espilocín en batería, a Diego Contreras en percusión, al “Rafa” Luna en el bajo y yo en voz y guitarra. Había que presentar dos canciones, al menos una propia, pero presenté dos propias. Me decían que era un riesgo porque al no ser conocida tenía que entrar en el mercado con un cover, pero son miradas. Ganamos el concurso y el premio era la grabación del disco, el arte de tapa, un video y cien copias. Puedo decir que mi carrera solista arrancó el 4 de junio de 2017.

 Hablemos del proceso creativo y grabación del disco. ¿Desde el inicio tuviste el concepto armado, ya tenías todas las canciones o se fueron dando a medida que ibas grabando? ¿Ya sabías a qué músicos invitarías para que formasen parte del proceso?

Tenía cuatro canciones listas, de unas veinte que había compuesto, y que quería que formaran parte del disco. Hasta que pude grabar seguí componiendo y de acuerdo a ello invitaba a los músicos. Es un proyecto de rock alternativo,  donde hay arreglos sinfónicos porque hay instrumentos como viola o violín, a cargo de Lela Folquer y Rubén Aragón. Hay trompeta, bongos, percusión, quena, sikus, y eso es lo que me gusta porque permite una apertura para mezclar todas las músicas que me gustan, mentiría si dijera que solo escucho rock. Al estudiar, los “profes” te llevan a toparte con otras músicas.

En lo que respecta a la composición, ¿todas las letras y la música son tuyas o tus compañeros hacen su aporte? ¿Te inspiraste en algo especial para escribirlas o son más de índole personal?

Cuando escribo por lo general son experiencias propias, personales, de amor y desamor, de justicia e injusticia, son mensajes de mi postura hacia los políticos, hacia la violencia. Compuse una vidala porque la quería tener en el disco y me puse ese desafío. Siento mucha admiración por las letras folclóricas, son profundas, como las de Atahualpa Yupanqui. Hablan del amor a la tierra, de la muerte, cosas del campo, pero con una poesía muy bonita. La hice por ese lado y me encantó.

Podemos escuchar una influencia fuerte del folklore, ¿te costó la fusión con el rock?

No me costó fusionar rock con folclore porque, aunque pareciera que hay diferencias abismales, hay mucha similitud. Por ejemplo, Divididos lo hace muy bien, también Eruca Sativa, por nombrar a dos bandas. Sí es difícil encontrar a las personas dispuestas a hacer algo así, hay algunos que son solamente rockeros, lo que es muy respetable, pero te tiene que gustar la idea sino no se disfruta.

¿Cómo definirías el sonido del disco y por qué lo denominaste “Manos”?

El sonido que tiene el disco es rock alternativo. El tema Domingo 2 es una balada con arreglos espectaculares de un violero catamarqueño llamado Miguel Garrido, que toca en una banda de heavy metal en Buenos Aires, alto violero.  La canción “Y qué” es una fusión de funk y hard rock, que tiene una trompeta a cargo de Ricardo Sánchez; “Alma” es una canción que me encanta, la compuse en los viajes, enamorada de los paisajes, también habla sobre conflictos familiares, pero no podés enojarte por eso porque es tu familia, es una canción con mucha emoción. “A ciegas” es un tema bien rockero, al igual que “Para verte otra vez”. Me encantó la idea de mezclar instrumentos como de orquesta, que no es tan convencional en el rock.

El disco se llama “Manos” porque simplemente con ellas hacemos las cosas, creamos. Porque hay muchas manos en el disco, tal vez parezca una boludez, pero es así, muchas manos hacedoras.

Por otra parte, quisiera conocer tu opinión sobre las mujeres en el rock, siendo vos una de las pocas en la escena rockera de Catamarca. También formás parte de agrupaciones, colectivos y propuestas artísticas de mujeres artistas, ¿qué nos podrías contar al respecto?

Nada está desvinculado y una palabra que hoy transitamos es feminismo, que registra un montón de cosas que antes estaban, pero quedaban de lado. La mujer está apareciendo un poco más y se le está dando más lugar. Me encanta que se hayan creado redes, como Red Trueno, que engloba a transfeministas, disidencias, no binaries; también participo de Las Cumparsitas, que agrupa a compositoras y autoras de la Argentina, como Fabi Cantilo, Charo Bogarín, un montón de grosas; Ibatina es un proyecto de música y danza del NOA, de mujeres y disidencias, en el que estuve participando el 7 de marzo de este año en el Teatro San Martín, en San Miguel de Tucumán, donde hasta teníamos una plomo. Yoly Véliz me contó la violencia, el maltrato que sufrió por parte de un plomo. Cuando ven una mujer en una banda no le dan bola, pero no culpo solo a los hombres porque también hay mujeres machistas. Respeto a todos, pero no a personas que han generado o han tenido actitudes violentas, el simple hecho de que no te den bola cuando pedís algo es una falta de respeto. No puedo separar el rock, la música, de todas las cuestiones sociales y el arte es una manera de manifestar lo que les sucede. Y respecto a las chicas acá en Catamarca, me sorprendió la banda que estuvo en Ramírez (se refiere a Penumbra, en cuya formación hay dos mujeres sobre cuatro integrantes, una de ellas baterista). Hay más bateristas, pero habría que ver si tienen ganas de tocar, ese es el problema. He conocido a guitarristas de conservatorio que me dije “¡guau, cómo tocan!”, a quienes encaré preguntándoles si querían tocar guitarra eléctrica y ellas no quisieron saber nada. Debería existir una apertura porque no solo una distorsión es rock, también una chica con su guitarra y considero que se debe cumplir con el cupo femenino, es más entretenido un espectáculo variado. Cuando aparece una mujer hay un cambio, no porque sean superiores sino porque es diferente la energía femenina a la masculina, ambas son necesarias en un escenario, hay que tenerlo en cuenta en ese sentido y dejar de lado si es convocante o no. Se tiene que brindar el espacio y lo que cada cual haga con él queda a cargo de uno, de una. Si decidiste hacer música ponete a practicar, ponete las pilas, seas mujer o varón.

Hace poco empezaste con el ciclo llamado “Mujer Raíz”, ¿de qué se trata este nuevo proyecto?

Estoy gestando, construyendo este ciclo cultural junto a Emilce Quinteros. Me encanta porque nació como un puntapié de querer hacerlo lo más profesional posible. En principio arrancó los últimos días de julio, en el marco de la Fiesta del Poncho, queríamos mostrar a las que participaron de este Poncho virtual que se hizo, en el que algunas no pudieron salir. La primera gala fue con música muy variada, desde Yoly Véliz, que hace rock, a Itatí o “Loy” Carrizo, que hacen folklore. El 1 de agosto pusimos a varias artistas acordes a este día, y había también grupos en el que hay hombres. No quiere decir que “Mujer Raíz” sea solo para visibilizar a la mujer, no queremos eso, pero lo vimos y sentimos la necesidad de difundir a las artistas.

Al inicio de la entrevista miramos un poco para atrás, ahora miremos el presente, ¿cómo estás viviendo esta pandemia, que ha perjudicado notablemente a la actividad artística en general?

Teníamos un marzo bien agitado, con un par fechas, y por la pandemia se canceló todo. A los chicos ya no los vi más, con Darío Díaz sí me he frecuentado un poco más, nos juntamos a tocar, pero en este tiempo estuve tocando sola en los streamings, como por ejemplo en un ciclo llamado “De la cama al living”, de Salta, también en “La Rioja está con vos”.

Estamos editando y produciendo audiovisuales junto a Darío Díaz, Darío Mercado, DJ Noize, una trompetista de Tucumán y bailarinas de Tilcara, Santiago del Estero, Pomán y Piedra Blanca. También “Micky” Carrión, de Pomán. Es un proyecto de mezclar música y danza. Invertí y llamé a Paula Quevedo, que es una fotógrafa que me ayudó con las tomas. Son dos canciones de mi disco en formato cuarentena.

Para finalizar, ¿cómo ves el futuro de Carolina Ibarra Band?

Por empezar, quiero subir mi música a las plataformas digitales,  quiero empezar con la producción de videos de mis canciones y hacer conciertos por streaming. Me preguntaste sobre si estaba componiendo, hace mucho que no lo hago, algunas cositas sí, pero no las agarré, me cuesta y eso me deprime, me bajonea, aunque después miro todo lo que estoy haciendo y no me quejo. Igual la composición es una parte que amo, y no tenerla ahora me duele, pero siento que en algún momento va a llegar. Lo que quiero es la música, es lo que me sana. Me gustaría que se organice un festival virtual  de rock catamarqueño, aunque sea acústico, que se empiece a generar la movida, hoy por hoy el rock está muy quedado. Hay que encontrar formas para seguir creando.

Disfrutá el video de Carolina Ibarra  «¿Y qué?»