SOBREVOLANDO LOS ABISMOS

El año 2020 quedará atravesado para siempre por el Covid-19, con el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio como forzoso, y penoso, estandarte que vació las calles, encerró a la gente en sus casas y condenó al saludo con besos y abrazos a un mísero codazo. Claro, no quedaba otra forma de enfrentar la pandemia. Y cuando esta tiende a disminuir sus efectos nefastos surge la recomendación de mantener el distanciamiento social, que no es otra cosa que un distanciamiento físico. Aunque se lo puede acortar de diferentes maneras. Una de ellas es a través de la música. Y si es rock, mucho mejor.

Y mejor aún si es escuchando a una de las bandas fundamentales del rock catamarqueño: La NN, que a principios del pasado mes de junio dio a conocer su cuarto trabajo discográfico llamado Los Abismos, con ocho canciones que suenan muy bien, distribuidas criteriosamente a lo largo de los prácticamente cuarenta minutos que dura este poderoso y muy bien logrado disco, demostrando que los casi diecinueve años de trayectoria, con la misma formación, no han transcurrido en vano para La NN.

Pero para adentrarnos más en el proceso de creación de Los Abismos, hablamos con quien podríamos decir que es el vocero de la banda: su baterista, Jorge Ramos.

Contá un poquito sobre el proceso de grabación, dónde se realizó, quién hizo el arte de tapa, etc.

El proceso de grabación del disco se dio en julio del año pasado y para ello utilizamos las dos semanas de vacaciones. Lo hicimos en el Estudio Desdémona, de Córdoba, y es la segunda vez que grabamos allí, con los ingenieros Martín y Sebastián Bergallo y contamos con la inestimable colaboración del músico y baterista Fernando Caballero, muy querido y reconocido en toda Córdoba, quien ofició de drum doctor.

Duramente una semana completa estuvimos grabando mañana, tarde y noche. Hicimos la premezcla, y la mezcla, masterización y remasterización se hizo a distancia, a través de WeTransfer. El arte de tapa y del disco en general lo realizó un diseñador tucumano, Marcos Martin, con quien ya venimos trabajando. Él también se ocupó del disco anterior, Donde la Montaña y, como nos gustó mucho su trabajo, lo volvimos a convocar para Los Abismos.

¿Cuándo van a publicar el disco en formato físico?

Si bien el disco ya está disponible en plataformas digitales, también nos hubiese gustado publicarlo en formato físico, pero debido a lo que estamos viviendo todos con la pandemia tenemos una demora en los trámites que debemos realizar en SADAIC relacionados con la fabricación y las copias de los discos. Al no saber cuánto durará esta situación no tenemos un tiempo estipulado para llegar a esta instancia.

¿A qué apuntan las letras de las canciones y cuáles son las influencias musicales, más allá del rock, que siempre tienen en cuenta a la hora de componer?

 Con el disco Donde la Montaña un amigo nos decía, según su interpretación muy personal, muy subjetiva, que era “territorialista” porque todas las canciones tienen referencias a Andalgalá, el lugar donde vivimos. En cambio Los Abismos tiene composiciones introspectivas, más hacia dentro, al menos en cuanto a las letras. Hay muchas cuestiones personales que nos han pasado desde que sacamos el disco anterior hasta que terminamos de elegir las canciones para Los Abismos.

En cuanto a las influencias musicales que puede tener el disco, no lo trabajamos queriendo que suene a tal cosa. Nos sentimos más libres llevando las canciones a la sala de ensayo, empezar a tocarlas y ver hacia dónde van. Nos gusta trabajar mucho con la idea de que la canción es la que manda, la que va diciendo hacia dónde podemos ir. Lo emocionante es que uno pueda descubrirlo. Digamos que las influencias se expresan más a nivel sonoro, a nivel de ejecución de los instrumentos. A veces es complicado hablar de influencias porque por ahí mucha gente piensa que tenemos que sonar igual a estas. Tocamos en función de lo que hemos escuchado siempre y de lo que hemos aprendido. Nunca dejamos de escuchar rock, pero además exploramos en otros estilos las cosas que nos gustan.

Una vez superada la pandemia seguramente presentarán el disco en vivo, ¿ya tienen pensado cuándo y dónde?

La idea es presentarlo en donde se pueda. Por supuesto, siempre en Andalgalá porque es una alegría tremenda y porque es el lugar donde nacimos y desde donde llevamos adelante nuestro proyecto como banda. Cada vez que tocamos y presentamos un disco en Andalgalá es un acontecimiento muy emocionante por el cariño que nos demuestra la gente. Por supuesto que también queremos hacerlo en Catamarca Capital, donde hemos tocado mucho en los últimos años, con shows muy emotivos, con cosas inesperadas, como que se canten nuestras canciones y que nos vayan a ver siempre. Estuvo bueno cuando nos presentamos en el (Complejo Cultural Urbano) Girardi, pero para esta oportunidad nos gustaría conseguir un lugar más rockero.

También nos gustaría presentarlo en Belén, ya hablamos con nuestros amigos de (la banda) Doña Inés para trabajar sobre esa posibilidad. Si fuera por nosotros lo haríamos en todos lados, pero estos tres lugares son un buen objetivo.

¿Cómo ven la movida rockera en Andalgalá y en la provincia?

En Andalgalá está muy estancada porque no surgen bandas nuevas y no se generan espacios para el rock, más allá de la apertura de un par de bares. Alarmante, ¿no? Recuerdo que cuando organizábamos El Fuerte Rock, Andalgalá contaba con entre catorce y dieciséis bandas, era realmente hermoso lo que pasaba. De todos modos, ahora hay un par que están tratando de sobrevivir y vale destacar que componen sus propias letras, sus propias músicas.

A nivel provincia la movida está viva, está buena y he notado que en estos últimos tiempos se ha abierto el panorama en cuanto a los estilos. Lo lindo es que haya rock para todos los gustos. En este sentido, Catamarca está creciendo mucho y ojalá que pueda seguir así, que las bandas nos animemos a mostrar nuestras propias creaciones. Además, reclamamos todo el tiempo el poder tener “institucionalizado” un festival de rock que se haga todos los años, que sea estable, que puedan tocar las bandas junto a una banda nacional, como fue el Catamarca Rockera, uno de los festivales más lindos en el que hayamos tocado nosotros.

Ojalá que se sigan armando bandas de todos los estilos para que haya un abanico de colores rockeros cada vez más interesante.

Compartieron lugares y escenarios con muchas bandas, ¿cómo fueron esas experiencias? Por lo general siempre se dice que fueron buenas, pero si recordás alguna rara, traumática o extraña, contala. También con algún organizador y/o productor.

En estos casi diecinueve años hemos tocado un montón, hemos compartido escenario con muchas bandas. Estuvimos en todos los departamentos de la provincia, menos en Antofagasta de la Sierra y tal vez alguno del Este, y no recuerdo que hayamos tenido alguna experiencia traumática propiamente dicha. Sí recuerdo que en un Chicana Rock Festival, que se hizo en el Anfiteatro Valle Viejo, formábamos parte de un set list importante porque había bandas como Mancha de Rolando, Turf, me parece que Carajo y una banda punk llamada 250 Centavos. Se iba a hacer un viernes, si la memoria no me falla, y se largó un “tormentón”, entonces se lo pasó para el domingo. Nos quedamos en la Capital, Carajo se fue y las otras bandas pidieron tocar temprano, entonces a nosotros nos mandaron al final, como cierre. Y es sabido que una vez que tocan las bandas principales después la mayoría de la gente se va, pero nos quedamos a bancar la parada tocando nuestros temas y, en ese tiempo, un par de covers. No fue una experiencia traumática, aunque considerábamos que no éramos una banda para cerrar un festival. Y no fue la única vez que nos pasó, en algún otro festival también nos dejaron al último teniendo que tocar a las seis de la mañana para veinte personas, y lo hicimos igual, dando lo mejor de nosotros. Pero bueno, el hecho de tener un espacio donde tocar ya es muchísimo para una banda de rock del interior, siempre es una alegría que nos inviten y nos tengan en cuenta ya que todo lo que hacemos es para mostrárselo a la gente.

En estos tiempos en los que predominan las opiniones por las redes sociales hemos visto algunos comentarios muy elogiosos que hacen hincapié en el compromiso de la banda con injusticias que se cometen contra los pueblos y también resaltan la honestidad artística de ustedes, ¿cómo asimilan esos halagos? Siguiendo en esta línea, ¿qué sienten y cómo reaccionan ante las críticas adversas?

Las devoluciones que nos pueda hacer la gente que nos escucha para nosotros es muy importante, aunque por ahí, más que los comentarios, nos interesa que estén presentes cuando tocamos, nos encanta la forma en que se celebran o cantan nuestros temas, eso para nosotros es un indicativo muy importante, relevante porque quiere decir que la banda, que las canciones están sonando bien, dándole un mensaje a la gente y funcionando a nivel de oído y a nivel de rock también.

Sentimos muchísimo cariño de parte de los que van a vernos y eso es grandioso para nosotros. Que canten una canción nuestra es ¡muchísimo! Es algo inexplicable, algo que no te lo imaginás al momento de la composición de una canción. Por ahí sí, cuando tenés la lista de las canciones, ponele de este nuevo disco, quizás vas previendo cuál puede ser un corte difusión, pero nunca te pensás que pueda tener cierto impacto en la gente, hasta que sucede. Y cuando sucede, te resorprende.

Los comentarios para con nosotros siempre fueron buenos en cuanto a lo musical, por ahí lo que nos critican un poco es la cuestión escénica. Muchas veces nos dicen que nos falta “rock” en lo escénico. Sí, somos un poco más quietos, pareciera que hasta tímidos, pero se debe a que también le damos mucha bola a la cuestión de la ejecución, la interpretación y lo musical. Para nosotros pasa primero por ahí.

Con respecto al impacto de las letras, no las hacemos pensando en generar algo sino que hay una necesidad de expresarnos, de decir cosas. Nosotros vivimos en un pueblo donde sentimos que estamos con la mira puesta desde hace muchísimos años, por ejemplo con la cuestión minera, y esa situación la hemos mostrado en casi todos nuestros discos, explícitamente. Asimismo un montón de contextos políticos, históricos y culturales. La canción “Querida Nora” está dedicada a la madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) Norita Cortiñas y cuenta con la participación de Pablo Pino, cantante de Cielo Razzo.

Somos una banda a la que le gusta reflejar en sus letras lo que pasa en el lugar donde vivimos. Sin embargo, siempre tratamos de no caer en lo “panfletario”, de dar un mensaje que se pueda masticar un poco más, que se pueda pensar, que haga reflexionar. Eso nos parece interesante.

Los halagos nos hacen bien, aunque siempre hemos tenido las ganas de trabajar con un productor musical, que nos pueda hacer una devolución zarpada en cuanto a lo musical, ver qué está pasando con la banda, cosas que desde adentro no las interpretamos. Por eso también estamos atentos a lo que nos dicen porque para nosotros es muy difícil entender cómo suena la banda hacia el frente. Yo daría cualquier cosa para alguna vez escuchar como sonamos, pero bueno, hoy por hoy es imposible.

Hasta ahora, la mayoría de los comentarios son positivos, hay mucho cariño volcado en toda la gente que nos va a ver y nosotros tratamos de devolver ese cariño con buenas canciones, con una banda que suene bien en vivo, que esté bien ensayada.

Por último, ¿por qué Los Abismos?

Tiene como dos puntos de vista la elección de ese nombre. Por un lado, concebir al acto creativo como un salto al vacío, a veces podés tener muy claro en qué sentido querés dirigir las composiciones y a veces solo fluyen hacia la dirección que la lleva todo lo que tenés en tu interior, sea como fuere. Componer una canción en este sentido es también saltar al vacío y no saber muy bien qué va a pasar con esas canciones una vez que salen a la luz. Y por otro lado, decía que es el disco más introspectivo de la banda y muchas cosas que nos movilizan a componer tienen la figura de un vacío, de un abismo, al cual la única forma de sobrellevarlo es saltar con la idea de poder resurgir, y en ese sentido creemos que la canción puede ser una salvación. En el nombre hay como una idea de inmersión profunda hacia algo y un posterior resurgir. Cada cual tiene su propio abismo y su manera de resurgir y en ese proceso suceden cosas muy interesantes, desde al autoconocimiento hasta la forma de conectarnos con todo lo que nos rodea.